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“Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo”

Boletín Parroquial 300, 7 de Diciembre

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura

Monición para la primera lectura
N

osotros corremos el riesgo de acostumbrarnos al pecado o a la mediocridad; y podemos quedarnos allí aunque realmente no estemos felices. Por eso, como primer paso en nuestro camino de conversión, dejemos que el Señor nos haga ver con claridad.
Preparen el camino del Señor.

 

Lectura del libro del profeta Isaías 40,1-5. 9-11

Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice nuestro Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades, porque ya ha recibido de manos del Señor castigo doble por todos sus pecados.

Una voz clama:

Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane. Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán.

Así ha hablado la boca del Señor.

Sube a lo alto del monte, mensajero de buenas nuevas para Sión; alza con fuerza la voz, tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén. Alza la voz y no temas; anuncia a los ciudadanos de Judá: Aquí está su Dios.
Aquí llega el Señor, lleno de poder, el que con su brazo lo domina todo. El premio de su victoria lo acompaña y sus trofeos lo anteceden. Como pastor apacentará su rebaño; llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial 84

Monición para el Salmo
P

ara tener el ánimo de emprender un nuevo proyecto, el pueblo de Israel recordaba las acciones que Dios ya había realizado en su historia. De manera semejante, dejémonos abrazar por la misericordia del Señor, que despertará en nosotros el deseo de entregarnos cada vez más a Él.

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos al Salvador.

Liturgia de la palabra

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R.

La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas .R.

Segunda Lectura

Monición para la segunda lectura
A

l pensar en la venida definitiva de Jesucristo, muchas veces podemos haber experimentado temor. Pero si le prestamos verdadera atención a la segunda lectura, descubriremos que se trata -más bien- de un momento que debe despertar nuestro anhelo e ilusión.
Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

Queridos Hermanos:

No olviden que para el Señor, un día es como mil años y mil años, como un día. No es que el Señor se tarde, como algunos suponen, en cumplir su promesa, sino que les tiene a ustedes mucha paciencia, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.
El día del Señor llegará como los ladrones. Entonces los cielos desaparecerán con gran estrépito, los elementos serán destruidos por el fuego y perecerá la tierra con todo lo que hay en ella.
Puesto que todo va a ser destruido, piensen con cuánta santidad y entrega deben vivir ustedes esperando y apresurando el advenimiento del día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

Santo Evangelio

Monición para el Evangelio
L

a figura de Juan el Bautista aparece hoy en toda su fuerza, pues al hablarnos de él, el Evangelista no sólo nos recordará el destino glorioso hacia el cual caminamos, sino que al mismo tiempo nos mostrará el camino certero para conseguir esa paz que busca nuestro corazón.

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

Este es el principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto:

Preparen el camino del Señor, endurecen sus senderos.

En cumplimiento de esto, apareció en el desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de arrepentimiento, para el perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos habitantes de Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba:

Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

Profesión de Fe

Escuche el Audio de la Profesión Universal de Fe (Credo Nicea-Constantinopla)
Creo en un solo DIOS, PADRE todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, JESUCRISTO,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz.
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación, bajó del cielo;
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos  y su reino no tendrá fin.
Creo en el ESPÍRITU SANTO,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo,
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo la iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.

Amén.

Oración de los Fieles

La Palabra de Dios nos ha llamado a una auténtica conversión, pues además de pedirnos un cambio de vida, nos ha invitado a creer que eso es posible si ponemos nuestra confianza en el Señor. Por eso, oremos diciendo:

R. Que nada nos impida seguirte, Señor.

Por la Iglesia, llamada a anunciar los bienes definitivos; para que los bautizados vivamos con profundo gozo nuestra condición de discípulos.
Roguemos al Señor.

Diariamente, los bautizados enfrentamos tentaciones muy diversas. Pidamos sabiduría y fuerza para lograr superarlas. Roguemos al Señor.

El auténtico progreso no se opone nunca a la voluntad de Dios. Pidamos que las naciones de la tierra crezcan integralmente. Roguemos al Señor.

La soledad y el abandono pueden hacer que muchos desconfíen del amor de Dios. Pidamos, entonces, que nuestra caridad sea auténtica y eficaz. Roguemos al Señor.

El pecado nos puede engañar con sus falsas propuestas de felicidad. Pidamos la capacidad de ver claramente la verdad. Roguemos al Señor.

Muchos creyentes han sido vencidos por el cansancio y el desánimo. Pidamos que la gracia del Señor nuevamente les seduzca y revitalice. Roguemos al Señor.

La comunidad cristiana está llamada a ser manifestación de Dios, que sostiene nuestro camino de conversión. Pidamos la gracia de una auténtica fraternidad. Roguemos al Señor.


Padre de toda misericordia, mira a este pueblo tuyo que está necesitado de conversión. Abrázanos con tu amor y enséñanos a darlo todo en el seguimiento de tu Hijo, Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Por Jesucristo, nuestro Señor Amén.

Oración del Padre Pío para después de la Comunión

Has venido a visitarme
Como Padre y como amigo
Jesús, no me dejes solo.
¡Quédate Señor conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
Soy errante peregrino
Dame tu luz y tu gracia
¡Quédate Señor conmigo!

En este precioso instante
Abrazado estoy contigo
Que esta unión nunca me falte
¡Quédate Señor conmigo!

Acompáñame en la vida
Tu presencia necesito
Sin ti desfallezco y caigo
¡Quédate Señor conmigo!

Declinando está la tarde
Voy corriendo como río al
hondo mar de la muerte.
¡Quédate Señor conmigo!

En la pena y en el gozo
Sé mi aliento mientras vivo
Hasta que muera en tus brazos
Quédate Señor conmigo!

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Reflexión

Navidad!!! Una de las épocas del año que esperamos con más ilusión!

Tiempo de regalos, de fiestas, de reuniones de amigos, de encontrarnos con familiares que no vemos a menudo… pero ante todo es la fecha en que recordamos el mayor regalo hecho a la humanidad, el regalo del amor más grande: el nacimiento del hijo de Dios; sí, Jesús, el mismo que nació en un humilde pesebre y dio la vida por cada uno de nosotros.

Hoy día, lamentablemente en nuestras familias hay cosas que se han vuelto más importantes. Olvidamos celebrar ese amor y nos centramos en lo material. La navidad se ha convertido en una época en que nuestros hospitales se llenan de personas con problemas de estrés, depresión, alcoholismo, accidentes de tránsito; llevando a muchos incluso a la muerte.

Lo más importante es la lista de regalos y poder cumplir con todo su contenido sin importar cómo, si nuestra casa no es la que tiene más luces y adornos no sentimos que estamos celebrando… Nos endeudamos, gastamos más de lo que tenemos y si no podemos hacerlo, no podemos disfrutar, pues consideramos que nuestra navidad “no está completa”.

Recordemos que el verdadero sentido de la Navidad no es cuanto gastas, sino cómo lo vives”.
“La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del Amor” nos dice el Papa Francisco. La voz del amor! Continúa así: “La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. (…) Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo”.
“La Navidad nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el Papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las actitudes mundanas”.

Hoy, yo le quiero preguntar algo…
Cómo se prepara? Qué tan grandes son sus expectativas para estas celebraciones? Cuál es su situación económica? Ha pensado en compartir un poquito de lo que tiene con otros? Ya tiene listo el menú de la noche buena? Está pensando en cómo comprar ropa y juguetes para sus hijos? Regalos para todo el que conoce o al menos para todo el que tiene cerca y así “quedar bien”? Valores como la gratitud, humildad, generosidad, solidaridad, amor, esperanza están dentro de sus planes para ser puestos en práctica? Nuestros hijos, nuestras familias merecen más de nosotros!
Nuestros hijos una celebración vacía, carente de sentido y espiritualidad.
Encontré esta frase y me parece que ese debería ser nuestro propósito de Navidad “hagamos de nuestra familia una Sagrada Familia”…

La familia de Nazaret, al igual que la mía o la suya, tuvo que afrontar grandes problemas, tuvo épocas de gran escasez y muchas tribulaciones; más aún en medio todo, fue una familia humilde y feliz.
“En Belén aprendemos que la vida es mejor en familia. Que a nuestros ojos humanos la familia tenga siempre la belleza que se nos muestra en la Sagrada Familia: en la gruta de Belén, en el templo de Jerusalén, en la prueba del exilio en Egipto, en la vida cotidiana de Nazaret.” (ACI)

Personalmente, la nochebuena siempre ha sido una fecha especial de reunión familiar, mis padres, hermanos, sobrinos y algunos amigos muy cercanos compartimos una hermosa velada; juntos preparamos la cena, jugamos, intercambiamos regalitos, etc. Puedo decir que muchos de mis grandes recuerdos de infancia son de la noche de navidad. En momentos de abundancia y en momentos de escasez, mis papás siempre se las arreglaron para que la pasáramos bien. Siempre juntos, hemos esperado la llegada de la media noche para que el más pequeño de la casa coloque al Niñito Jesús en el pesebre.

He de confesar que particularmente este año me ha sido un poco difícil encontrar ese espíritu del que les hablaba anteriormente, ha habido situaciones que me han absorbido y me ha costado mucho “arrancar”; sin embargo Dios me ha dado el privilegio de compartir este artículo y con ello me ha hecho darme cuenta de lo equivocada que he estado. Ciertamente hay cosas que no llegarán en nochebuena a nuestro hogar, pero para gloria de Dios llegarán nuestros seres queridos y juntos podremos celebrar el nacimiento del hijo de Dios con la certeza de que esta Navidad estará llena de paz, esperanza, reconciliación, alegría, fraternidad, amistad y sobre todo mucho amor.
Este es un tiempo para enseñar a nuestros hijos y a nosotros mismos a compartir de lo mucho o poco que tengamos, recordemos que siempre habrá otros que tengan menos y necesiten más! Embriaguémonos con la unción del Espíritu Santo y compartamos todos los regalos que Él nos ha dado, meditemos que Dios escogió nacer en el seno de una familia resaltando así su importancia.

Aprovechemos estos días para crecer en familia, fortalezcamos nuestros lazos, oremos, meditemos, juguemos, cantemos, pidamos perdón, permitámonos reír a carcajadas… dejemos huellas imborrables, creemos recuerdos en la memoria de nuestros hijos que guarden para siempre y quieran llevar a sus hogares cuando sean adultos…
Pidamos al Niñito Jesús nacer en el seno de nuestras familias de la misma manera que lo hizo hace más de 2000 años. Que nuestros hogares se conviertan en pesebres dignos de recibirle, sobre los cuales brille la luz de aquella estrella que nos lleve a encontrarnos con Él.
Y por favor, no olvidemos que todo lo que necesitamos es AMOR!

(SMVM)

Lecturas de la Semana

Lunes 08 Dic. 2014
Génesis 3,9-15.20
Salmo 97
Efesios 1,3-6.11-12
Lucas 1,26-38

 

Jueves 11 Dic. 2014
Isaías 41,13-20
Salmo 144
Mateo 11,11-15

Martes 09 Dic. 2014
Isaías 40,1-11
Salmo 95
Mateo 18,12-14

Viernes 12 Dic. 2014
Zacarías 2,14-17
Salmo 95
Lucas 1,39-45

Miércoles 10 Dic. 2014
Isaías 40,25-31
Salmo 102
Mateo 11,28-30

Sábado 13 Dic. 2014
Eclesiástico 48,1-4.9-11
Salmo 79
Mateo 17,10-13

Avisos Parroquiales

Eucaristía

Invitamos a la Eucaristía a celebrar:
Día: Sábado 13 de Diciembre 2014.
Hora: De 5:00 p.m.
Lugar: Condominio Gabriela.

Inmaculada Concepción De María

Lunes 8 de Diciembre:
La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.
Como demostraremos, esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.
“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

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