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...hemos encontrado al Mesías!

Boletín Parroquial 306, 18 de Enero 2015

Primera Lectura

Monición para la primera lectura
L

a iniciativa del llamado a una vocación es siempre de Dios. Pero ante ese llamado es necesaria la capacidad de escucha para poder responder con generosidad. El texto de la primera lectura se presenta como una propuesta para cada uno de nosotros, y exigirá una respuesta sincera que cambiará nuestra disposición para ser discípulos del Señor.

Lectura del primer libro de Samuel 3,3-10.19

Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?

Respondió Elí:

Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.

Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo:

Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?

Respondió Elí:

No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte.

Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo:

Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?

Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel:

Ve a acostarte y si te llama alguien responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’.

Y Samuel se fue a acostar. De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes:

Samuel, Samuel.

Este respondió:

Habla, Señor; tu siervo te escucha.

Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía, se cumplía.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial 39

Monición para el Salmo
E

l salmista sabe que para poder responder necesita confiar en la Palabra de Aquel que le llamó. Por eso, dirige una alabanza en medio de la asamblea, que proclama la grandeza de Dios. Ante el llamado del Señor, hagamos nuestra la respuesta del salmista, entonando juntos un cántico nuevo a nuestro Dios.

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Liturgia de la palabra

Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Él me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

Segunda Lectura

Monición para la segunda lectura
L

a participación en la muerte y resurrección de Jesús nos engendró a una vida nueva que nos une de modo íntimo a su persona. Por eso, el Apóstol nos recuerda cómo hemos de vivir los miembros de Cristo si queremos glorificar al Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los corintios 6,13-15.17-20

Hermanos:

El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Señor; y el Señor, para santificar el cuerpo. Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.
¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? Y el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él.
Huyan, por tanto, de la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo.
¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

Santo Evangelio

Monición para el Evangelio
E

l discípulo que quiere aprender debe estar con su maestro y profundizar su enseñanza para poder compartirla con los demás. Para ello, el Evangelista nos mostrará el camino que lleva a la configuración del discípulo en la escuela de Jesús.

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo:

Este es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó:

¿Qué buscan?

Ellos le contestaron:

¿Dónde vives, Rabí? (Rabí significa ‘maestro;’).

Él les dijo:

Vengan a ver.

Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo:

Hemos encontrado al Mesías (que quiere decir ‘el Ungido’).

Lo llevó a donde estaba Jesús y éste fijando en él la mirada, le dijo:

Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás (que significa Pedro, es decir ‘roca’).

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

Profesión de Fe

Escuche el Audio de la Profesión Universal de Fe (Credo Nicea-Constantinopla)

Creo en un solo DIOS, PADRE todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, JESUCRISTO,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz.
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación, bajó del cielo;
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos  y su reino no tendrá fin.
Creo en el ESPÍRITU SANTO,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo,
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo la iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.

Amén.

Oración de los Fieles

Elevamos al Padre nuestra súplica y oración por medio de Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres, Maestro de la verdad y ungido del Padre. Oremos diciendo:

R. Que escuchemos tu Palabra de vida, Señor.

Para que la Iglesia se alegre de haber encontrado al Señor y se convierta en fiel discípula que lleva adelante la voluntad de Dios en el mundo. Roguemos al Señor.

Para que todos los bautizados seamos testigos de Cristo y, compartiendo la alegría del encuentro, podamos llevar a muchos a conocer el rostro de quien ha venido a salvarnos. Roguemos al Señor.

Para que los gobernantes promuevan la justa distribución de la riqueza y trabajen por la paz. Roguemos al Señor.

Para que todos los que sufren a causa de la enfermedad, del odio o de la guerra, puedan, por nuestro testimonio, descubrir la cercanía del rostro de Cristo. Roguemos al Señor.

Para que todos nosotros, pueblo de Dios, vivamos como corresponde a una vida cristiana, siguiendo y practicando la Palabra de Cristo. Roguemos al Señor.


Acoge, Padre de bondad, la oración que brota en medio de este pueblo que se alegra por haber encontrado al Señor, Mesías y Salvador; y haz que como miembros de Cristo le glorifiquemos con nuestra vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor Amén.

Oración del Padre Pío para después de la Comunión

Has venido a visitarme
Como Padre y como amigo
Jesús, no me dejes solo.
¡Quédate Señor conmigo!

Por el mundo envuelto en sombras
Soy errante peregrino
Dame tu luz y tu gracia
¡Quédate Señor conmigo!

En este precioso instante
Abrazado estoy contigo
Que esta unión nunca me falte
¡Quédate Señor conmigo!

Acompáñame en la vida
Tu presencia necesito
Sin ti desfallezco y caigo
¡Quédate Señor conmigo!

Declinando está la tarde
Voy corriendo como río al
hondo mar de la muerte.
¡Quédate Señor conmigo!

En la pena y en el gozo
Sé mi aliento mientras vivo
Hasta que muera en tus brazos
Quédate Señor conmigo!

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Los Grupos de Oración

Toda la vida del Padre Pío es un continuo rogar. Su deseo ardiente es poseer, alabar y servir a Dios con perfección, para interceder por el bien de los hermanos. Reza por todos, también por los que no sólo no aman a Dios, sino que se quieren justificar en el mal con menosprecio del Sumo Bien. Por los pobres pecadores añade su ofrecimiento de víctima al Señor. Ahí está el origen de los Grupos de Oración, que el Padre Pío pone en marcha a raíz de que en 1940 el papa Pío XII exhorta a los fieles a que recurran a la oración, fuerza suprema y la más firme esperanza para todos.
Según el sentir del Padre Pío, los Grupos de Oración, nacidos para mejor renovar la vida cristiana mediante la oración en común, se comprometen a trabajar para que la verdadera luz de Cristo se difunda también entre los que no la conocen o la quieren ignorar.
Los Grupos de Oración nacieron como respuesta a la invitación del Padre Pío de rezar y rezar en común. También fue deseo de san Pío de Pietrelcina que los Grupos de Oración estuvieran vinculados a la Casa Alivio del Sufrimiento.
Cada Grupo de Oración está formado por fieles que, bajo la guía de un sacerdote, se agrupan con el fin de formarse espiritualmente y llevar una vida coherente con la vocación cristiana. Estas pequeñas comunidades se reúnen para celebrar la Eucaristía, rezar el Rosario y meditar la Palabra de Dios.
La elocuencia de los números certifica el gran desarrollo del movimiento: en víspera del fallecimiento del fraile capuchino, los Grupos de Oración en activo en veinte naciones eran 726, con un total de 68.000 miembros. Hoy son 2.156; de ellos 1.500 en Italia.

El Bautismo del Señor

El domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía, dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario.
Hay que felicitarse por esta fiesta, que ha venido a enriquecer notablemente el ya de por sí denso tiempo de Navidad-Epifanía. El significado del bautismo del Señor, múltiple y variado, pues mira no sólo al hecho en sí, sino también a su trascendencia para nosotros, se centra en lo que tiene de epifanía y manifestación:
“Señor, Dios nuestro,cuyo Hijo asumió la realidad de nuestra carne para manifestársenos, concédenos, te rogamos, poder transformarnos internamente a imagen de aquel que en su humanidad era igual a nosotros” (col. 2).
El bautismo de Jesús, proclamado cada año según un evangelista sinóptico, es revelación de la condición mesiánica del Siervo del Señor, sobre el que va a reposar el Espíritu Santo (cf. Is 42, 1-4.6-7: 1ª lect.) y que ha sido ungido con vistas a su misión redentora (cf. Hech 10,34-38: 2ªlect.). Ese Siervo, con su mansedumbre, demostrada en su manera de actuar, es (cf. Is 42, 1-9; 49, 1-9 lect. bíbl. Of. Lect). dice San Gregorio Nacianceno comentando la escena (lect. patr. Of. lect.).
Pero el bautismo de Cristo es revelación también de los efectos de nuestro propio bautismo: “Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán has realizado signos prodigiosos para manifestar el misterio del nuevo bautismo” (pref.). Jesús entró en el agua para santificarla y hacerla santificadora, “y, sin duda, para sepultar en ella a todo el viejo Adán, santificando el Jordán por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua” (SAN GREGORIO N.: ibid.). Esta consagración es el nuevo nacimiento (cf. Jn 3,5), que nos hace hijos adoptivos de Dios (col.; cf. Rom 8,15).
El fruto de esta celebración en nosotros es “escuchar con fe la palabra del Hijo de Dios para que podamos llamarnos y ser en verdad hijos suyos” (posc.; cf. 1 Jn 3,1-2).

Mons. Julián López Martín (ACIPRENSA)

Lecturas de la Semana

Lunes 19 Ene. 2015
Hebreos 5, 1-10
Salmo 109
San Marcos 2, 18-22

Jueves 22 Ene. 2015
Hebreos 7, 23-8,6
Salmo 39
San Marcos 3, 7-12

Martes 20 Ene. 2015
Hebreos 6, 10-20
Salmo 110
San Marcos 2, 23-28

Viernes 23 Ene. 2015
Hebreos 8, 6-13
Salmo 84
San Marcos 3, 13-19

Miércoles 21 Ene. 2015
Hebreos 7, 1-3. 15-17
Salmo 109
San Marcos 3, 1-16

Sábado 24 Ene. 2015
Hebreos 9, 2-3. 6-7. 11-14
Salmo 46
San Marcos 3, 20-21

Avisos Parroquiales y eventos

Pastoral Social

La Pastoral Social le recuerda aquellas personas que por diversos motivos requieren atención en las áreas de Medicina General (para personas sin seguro médico) y Psicología (todos), favor de contactase con la oficina Pastoral para lograr ser atendidos por los profesionales respectivos.
Teléfono: Para más información llamar al 2239-7457.

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