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costa_rica_flag Arquidiócesis de San Jose - Costa Rica

Histórico de Arzobispos

MONS. ANSELMO LLORENTE y LAFUENTE

MONS. ANSELMO LLORENTE y LAFUENTE
I Obispo de la Diócesis de Costa Rica (1851-1871)

Nació el 21 de abril de 1800 en la ciudad de Cartago quedando huérfano a muy temprana edad. Hizo sus primeros estudios en Cartago y se traslado a Guatemala a seguir estudios en la Universidad de San Carlos. Se graduó de bachiller en Filosofía en 1822. Optó luego por la carrera eclesiástica.
Se ordenó sacerdote en 1824 incardinándose en aquella arquidiócesis, en la que desempeñó varios curatos. Se graduó doctor en ambos derechos en 1825. Ejerció su ministerio pastoral en varios curatos pasando, en 1846 y hasta 1851, al Rectorado del Seminario Tridentino.
En 1848 fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente. En 1850, el beato Pío IX erigió la diócesis de San José de Costa Rica y nombró a Llorente como primer obispo. Fue preconizado el 10 de abril de 1851 y consagrado en Guatemala el 18 de diciembre de 1851.
Asumió la diócesis el 2 de febrero de 1852, creando, ese mismo año, el Venerable Cabildo Catedralicio. Pastor virtuoso, humilde y sencillo, de fácil trato y amante de su grey, se dedicó a remediar necesidades urgentes de la sociedad y dirigir bien la nave de la Iglesia Diocesana. A él correspondió echar las bases de la nueva diócesis. En vista de que una de sus preocupaciones más importantes fue la formación del clero, fundó el Seminario Mayor, dotándolo muy pronto de instalaciones.
En el Seminario se empezó a impartir lecciones en 1863. Estableció la Curia de San José y. El 22 de noviembre de 1855 llamó a las armas a los costarricenses contra la invasión de los filibusteros. Trasladado a Guanacaste por la guerra, asumió la tarea de cuidar a los enfermos del cólera morbus y animó a las comunidades de Bagaces, Las Cañas y Liberia para combatir la enfermedad, destacando allí valientes sacerdotes que también había acompañado las tropas a Nicaragua.
Fundó el Seminario Conciliar costarricense. Fue deportado del país en 1858 por el gobierno de Juan Rafael Mora, regresando un año después, en 1859, cuando ya había caído el gobierno. En 1869 asistió al Concilio Vaticano I. Falleció el 22 de setiembre de 1871 en San José. El día 24 se hicieron las honras fúnebres sepultándosele en la Iglesia de la Merced. En 1882 sus restos fueron trasladados al Presbiterio norte de la Catedral.

Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Dr. Domingo Rivas Salvatierra (1871-1877).
Administrador Apostólico: Monseñor Dr. Luis Bruschetti (1877-1880)

 

 

Mons. Aanelmo Llorente y Lafuente

Monseñor Aanelmo Llorente y Lafuente

 

 

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MONS. BERNARDO AUGUSTO THIEL HOFFMAN

MONS. BERNARDO AUGUSTO THIEL HOFFMAN
II Obispo de la Diócesis de Costa Rica (1880-1901)

El Señor me envió a evangelizar a los pobres

Nacido en Elberfeld (provincia de Rhin), Alemania, el l de abril de 1850, estudió humanidades, desde los 11 años, en el Gimnasio Real de esa ciudad y luego en el Liceo de Neuss, bajo la dirección de los padres Lazaristas o Paules. Recibe allí el titulo de bachiller para entrar luego, en el año 1868, en la Congregación de esos Padres Lazaristas, que tenia su noviciado en Colonia. Allí permaneció hasta 1872, cuando estalla la persecución a los cató1icos alemanes declarada por el Kulturkampf. Debió por ello trasladarse a Paris donde recibe la Ordenación Sacerdotal el 7 de junio de 1874. La Congregación lo destina al Ecuador. En Quito asume las cátedras de Teología y Derecho Canónico en el Seminario. Debido a problemas de persecución religiosa en el Ecuador, debió abandonar ese país y dirigirse a Costa Rica. En 1978, Thiel figura entre los primeros sacerdotes de su congregación que llegaron a Costa Rica para regentar el Seminario, traídos gracias a una iniciativa de Mons. Luis Bruschetti, para entonces Administrador apostólico. La vacante se extendía por años hasta que, después de muchas consideraciones, Thiel es presentado por el Gobierno liberal de Tomás Guardia como su candidato al episcopado.
Fue preconizado el 27 de febrero de 1880 y ordenado el 5 de setiembre del mismo año por el mismo Mons. Bruschetti en la Catedral Metropolitana. El día anterior había renunciado a su nacionalidad alemana. El consagrante fue acompañado por los M.I. presbíteros Carlos Maria Ulloa y Pedro García. El ejercicio de su episcopado quedó expresado en su lema: “Me envió el Señor a evangelizar a los pobres”.
Tuvo que luchar con enormes dificultades de corte político, pero en todo salió victorioso, tanto por su virtud como por su talento. Dejó gran número de cartas pastorales y varias obras de incalculable valor para la Historia de la Iglesia costarricense.
Convocó el primer Sínodo diocesano el cual abrió el 24 de agosto de 1881. Asumió personalmente la catequización de los indios de Talamanca, Chirripó y Guatuso constituyen esto la página más brillante de su historia. El 18 de julio de 1884 el Estado lo expulsa del territorio nacional por constituir “amenaza para el orden público”.
Regresa al país en mayo de 1886 y es recibido con enormes manifestaciones de alegría. En 1887 emprendió la construcción de 1a Casa Arzobispal. A Thiel se debe también la obra de consolidación de la Iglesia Catedral. Durante su episcopado emite el Catecismo, promueve revistas, favorece el seminario, establece nuevas parroquias, construye iglesias.
Podemos considerarlo un obispo verdaderamente misionero instando a una serie de congregaciones e institutos religiosos para que se establecieran en Costa Rica. Participó en el concilio Plenario Latinoamericano en 1889. Su muerte acaeció el lunes 9 de setiembre de 1901, a la edad de 51 años, cumpliendo 21 de episcopado (había sido electo a los 30 años). Fue muy sentida y su entierro verificado el 12 del mismo mes revistió un verdadero duelo nacional. Sus restos descansan en el presbiterio norte de la Catedral junto a los de su antecesor, el obispo Llorente.

Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Dr. Carlos María Ulloa Pérez (1901-1903).
Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Dr. Luis Bruschetti (1903-1904).

 

 

 

 

Monseñor Bernardo Augusto Thiel Hoffman

Monseñor Bernardo Augusto Thiel Hoffman

 

 

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MONS. JUAN GASPAR STORK WERTH

MONS. JUAN GASPAR STORK WERTH
III Obispo de la Diócesis de Costa Rica (1904-1920)

Nació el 5 de setiembre de 1856 en Colonia, Alemania. A los diez años se presentó a exámenes de enseñanza primaria, pasando enseguida a cursar humanidades en el Gimnasio de Colonia. A los 18 años se trasladó a Paris e ingreso en la Congregación de la Misión de los padres Lazaristas, ordenándose sacerdote el 7 de junio de 1879. se graduó Doctor en teología en Francia y, hasta 1893, fue rector del Seminario de Theux. Fue compañero de estudios de Monseñor Thiel.
Llegó a Costa Rica el 29 de junio de 1893 junto a otros hermanos de la Congregación para asumir la regencia del Seminario. De inmediato se le nombró Rector, cargo que desempeñó hasta 1904. En 1903 había sido designado tercer obispo de Costa Rica el P. Carlos Ma. Ulloa pero, por graves problemas de salud y su muerte, acaecida el 2 de marzo de 1904, nunca fue ordenado ni, por supuesto, tampoco asumió el cargo. El 11 de junio de 1904 Monseñor Stork fue designado obispo y recibió la ordenación episcopal en San José, el 28 de agosto del mismo año, asumiendo de inmediato el gobierno de la diócesis. A Stork, entre otras cosas, le tocó construir el nuevo edificio para el Seminario.
Como tercer obispo fue el responsable de convocar el II Sínodo diocesano en 1910. De su interés por la diócesis surge un embellecimiento de la Iglesia Catedral, y a su gobierno se debe la importación de muchísimos elementos de orfebrería fina. Inspirado quizá en las dificultades que enfrentaron sus predecesores, Stork usó de una prudencia exquisita en su trato con el gobierno civil.
Hombre bueno y recto comunicó a todos esa bondad que le caracterizaba. Trabajo afanosamente en el fortalecimiento doctrinal y espiritual de su grey.
Escribió 14 cartas pastorales. Se interesó mucho por la formación del clero, organizó y logró el nacimiento de nuevas iglesias en el territorio costarricense, aunque la muerte le impidiera ver su obra concluida.
En su episcopado se fundaron nuevas parroquias y edificaron varios templos como Curridabat, Moravia, Atenas, etc. Difundió afanosamente la devoción al Corazón de Jesús por medio de la familiaridad con el Santísimo Sacramento. Falleció en Alemania el día 12 de diciembre de 1920, cuando regresaba de Roma, donde había ido a realizar su segunda “Visita ad Limina”.

 

 

Monseñor. Juan Gaspar Stork Werth

Monseñor. Juan Gaspar Stork Werth

 

 

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MONS. RAFAEL OTÓN CASTRO JIMENEZ

MONS. RAFAEL OTÓN CASTRO JIMENEZ
IV Obispo y I Arzobispo de la Arquidiócesis de San José (1921-1939)

Todo lo puedo en aquel que me conforta

Nació en San José el 16 de enero de 1877. A la temprana edad de doce años fue enviado a Italia y permaneció en Roma por espacio de doce años. Se ordenó sacerdote en esa ciudad el 28 de octubre de 1899. En Roma se doctoró en Filosofía, Teología y “Utriusque Juris” o Derecho Canónico, a una edad realmente muy temprana. En su tiempo fue indudablemente uno de los sacerdotes mejor preparados intelectualmente, hombre de clara inteligencia y conocimientos profundos y virtud sacerdotal imitable.
A la muerte del M.I. Mons. Carlos María Ulloa Pérez, en 19043 y hasta 1904 fungió como Vicario Capitular Sede Vacante teniendo solo 26 años. Ejerció varios cargos pastorales en Tibás y sobre todo como cura y vicario de Cartago. Fue hecho canónigo teologal.
Fue director de la revista “Mensajero del Clero” y por un corto período prestó servicios en la diócesis de Granada, Nicaragua. Durante la sede vacante que se produjo con la muerte del tercer obispo, la Santa Sede crea la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (Bula Predecessorum del 16 de febrero de 1921), elevando San José al rango de Arquidiócesis y creando la diócesis de Alajuela y el Vicariato Apostólico de Limón.
El 10 de marzo de 1921 el P. Castro Jiménez es designado primer Arzobispo. La consagración tuvo lugar el 2 de agosto del mismo año tomando posesión de la Arquidiócesis ese mismo día. Son por todos conocidas las dotes de talento de Mons. Castro en las ciencias eclesiásticas. Su gobierno se distingue por una gran distinción y señorío, lo que elevó mucho el prestigio de nuestra Iglesia.
Es un propagador insigne de la devoción al Corazón de Jesús y estimuló sobremanera el culto de la Virgen de los Ángeles. En su tiempo se elevó al rango de basílica menor al templo de Cartago.
Al ilustrísimo primer Arzobispo de San José no le correspondió una época tranquila. Celebró el Tercer Sínodo de la diócesis. Fue gran misionero, publicó numerosas catas pastorales. Fomentó las buenas relaciones con el poder civil.
En sus años en Costa Rica se forjaban las ideas sociales que marcarían el resto del siglo y que permanecen en el nuevo milenio. Falleció en la ciudad de San José el 14 de diciembre de 1939, rodeado del aprecio de todos los costarricenses sin distingo de clases sociales.

Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Alfredo Hidalgo Solano (1939-1940 ).

 

 

 

 

Monseñor Rafael Otón Castro Jiménez

 

 

MONS. VICTOR MANUEL SANABRIA MARTÍNEZ

MONS. VICTOR MANUEL SANABRIA MARTÍNEZ
II Arzobispo de la Arquidiócesis de San José (1940-1952)

El segundo Arzobispo nació en San Rafael de Oreamuno, Provincia de Cartago, el 17 de enero de 1898. Cursó sus estudios primarios en Cartago y viajó a realizar sus estudios secundarios en el Colegio Seminario en San José, ingresando luego al Seminario Mayor. En su formación cuenta con grandes profesores como el Padre Guillermo Hennicken, director espiritual con fama de santidad, el Padre Juan Koch y el P. Dr. José Ohlemüller, su profesor de Teología Dogmática, hombre de gran talento especulativo y confesor iluminado por la Sabiduría Divina.
En 1918, recibida la Orden Mayor del Subdiaconado, fue enviado a Roma por Monseñor Juan Gaspar Store. En esa ciudad, además de su ordenación de Diácono, fue ordenado Presbítero el 9 de octubre de 1921, pocos meses después de la consagración de Monseñor Castro como primer Arzobispo de la Arquidiócesis de San José. Merced a su extraordinaria inteligencia obtuvo en Roma el doctorado en Derecho Canónico con calificación de “Suma cum Laude”, habiendo cursado también estudios en Flosofía.
Vuelve a Costa Rica y realiza algunos oficios pastorales, como coadjutor de la parroquia de San Nicolás de Tolentino, hoy Catedral de Cartago, y luego párroco de San Ignacio de Acosta. A los seis meses de ejercer ese oficio fue nombrado Canónigo del Cabildo Metropolitano, donde ocupó varios cargos como Administrador y Canciller de la Curia Metropolitana.
En 1935 fue nombrado por Mons. Castro Vicario General de la Arquidiócesis de San José. El 12 de marzo de 1938 fue nombrado obispo de Alajuela y ordenado el 25 de abril del mismo año. Apenas dos años después, tras la sentida muerte de Mons. Castro, el 7 de marzo fue promovido a la Sede Arzobispal de San José, de la cua1 tomó posesión el 28 de abril de 1940, permaneciendo en el cargo hasta 1952.
A su obra pertenecen monumentales elementos, como el traslado del Seminario Central a su nuevo edifico en Paso Ancho, la creación del Seminario Menor, innumerables tareas en cuanto a obras sociales y de atención a los pobres, el impulso de la Acción Católica, la Fundación de “Radio Fides”, la protección de la educación católica, entre muchísima otras. A Sanabria le correspondió apacentar el rebaño durante una época de conflicto, el mundo estaba en guerra y las consecuencias que se vivían eran tremendas.
Su mérito más relevante fue contribución a la redacción y su constante apoyo para que se lograra su promulgación, de las Leyes Sociales de la República, incorporación a la Constitución Política del Capítulo de las Garantías Sociales, así como el Código del Trabajo.
Monseñor Sanabria, con su sabio consejo, prudencia y extraordinaria capacidad negociadora, contribuyó eficazmente para que desde entonces el costarricense disfrutara de beneficios, tales como: vacaciones pagadas, seguro social, seguros de enfermedad, maternidad e invalidez, pago de cesantía y otras prestaciones laborales. A Sanabria le tocó, además, enfrentar la trágica conflagración nacional y la revolución de 1948.
No obstante, acabado el proceso bélico, con delicado tacto logró fundir en un solo pensamiento las ideas de la Junta Fundadora de la Segunda República y las de la Iglesia, de manera que el pueblo costarricense pudiera volver a la fraternidad que le había caracterizado.
Las cualidades como erudito investigador en el campo de la historia, sobre todo la Historia Eclesiástica Costarricense, sus estudios genealógicos y su tremendo espíritu de investigación, le ha ganado un espacio preponderante como uno de los hombres más sabios con que ha contado Costa Rica. De hecho, Sanabria fue miembro de la Academia de Historia de Costa Rica, de la Academia de la Lengua, de la Academia Bolivariana, entre oras instituciones. Manejaba varios idiomas y ha sido considerado por algunas publicaciones entre los hombres universalmente notables.
A pesar de todo era modesto, sencillo de vida y con una acendrada piedad. Monseñor Sanabria falleció el 8 de junio de 1852 de un ataque cardiaco. Tenía apenas 53 años y llevaba doce en el episcopado. El 19 de diciembre de 1959 fue declarado Benemérito de la Patria por la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Alfredo Hidalgo Solano (1952).

 

 

 

Monseñor Victor Manuel Sanabria Martínez

 

 

 

MONS. RUBEN ODIO HERRERA

MONS. RUBÉN ODIO HERRERA
III Arzobispo de la Arquidiócesis de San José (1952-1959)

Nova et vetera

Nació Rubén Odio Herrera en San José, el 22 de octubre de 1901; terminados sus años de escuela primaria, pasó al Colegio Seminario para seguir sus estudios de Secundaria. Allí tuvo la oportunidad de ser compañero del futuro segundo Arzobispo de San José Mons. Víctor Sanabria Martínez.
Hizo sus estudios sacerdotales en el Seminario Mayor y recibió el Presbiterado de manos de Mons. Dr. Rafael Otón Castro, el 29 de junio de 1924. En el año 1951 fue nombrado Prelado Doméstico de su Santidad y electo el 30 de octubre de 1952, recibió su ordenación Episcopal el 12 de diciembre de 1951, mismo día que fue Ordenado Obispo su Santidad, el Papa Paulo VI.
Su carrera sacerdotal la inició como Coadjutor de La Merced, en donde era párroco el Pbro. Rosendo de Jesús Valenciano. En 1925 el Padre Valenciano viajó a Roma para la celebración del Año Santo, dejando la Parroquia de la Merced en manos del Padre Rubén Odio; a su regreso, dijo: “Durante mi ausencia estuve absolutamente tranquilo porque dejé la parroquia en manos de un Ángel”. Este concepto refleja exactamente el sentimiento que los costarricenses tuvieron del Padre Rubén Odio, a saber, un sacerdote santo, dedicado a la oración, humilde, dispuesto a atender a cualquier persona a la hora que fuere; su casa arzobispal siempre estaba abierta. La paz y elevaba de su espíritu llamaba a conversión a los pecadores a la perfección a aquellos que permanecían cerca de Dios.
Fue párroco en Ciudad Colón, Pacayas, Desamparados y Cartago; y en 1950 fue nombrado Rector del Seminario Menor. Tuvo siempre en gran respeto la figura de su antecesor Monseñor Sanabria Martínez y admiró el esfuerzo que puso aquel por unir a la familia costarricense.
Gobernó la Arquidiócesis con gran celo por la salvación de las almas; puso un gran esfuerzo por desarrollar las vocaciones sacerdotales desde la más temprana edad y presidió con gran solemnidad el Segundo Congreso Eucarístico Nacional, verificado en 1955. Falleció en San José el 21 de agosto de 1959, muy próximo a los siete años de Arzobispado y llegando a sus 58 años de edad.

Vicario Capitular Sede Vacante: Monseñor Miguel Chaverri Rojas (1959-1960 )

 

 

 

 

Monseñor Rubén Odio Herrera

 

MONS. CARLOS HUMBERTO RODRÍGUEZ QUIRÓS

MONS. CARLOS HUMBERTO RODRÍGUEZ QUIRÓS
IV Arzobispo de la Arquidiócesis de San José (1960-1978)

Amor y cruz

Nació en San José el 21 de abril de 1910; cursó sus estudios primarios en Costa Rica y los secundarios en los Estados Unidos y Canadá, para luego obtener su Bachillerato en Francia. Fue ordenado como presbítero en Roma el 25 de octubre de 1936, donde obtuvo, además, licenciatura en Teología y doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana. Llamado por Dios a la vida monástica, hizo profesión religiosa en la Cartuja De Lucca (Italia) el l de noviembre de 1938, con el nombre de Fray Rafael de la Cruz . Esa Cartuja fue cerrada por lo cual Rodríguez-Quirós perdió su condición de monje según la tradición cartujana que liga los votos religiosos a la casa en que se profesaron. Volvió a Costa Rica por un tiempo y trabajó sobre todo con la obra de los ejercicios espirituales y la Liga Espiritual Obrera y tomó parte del Sínodo que convocó Mons. Sanabria.
En enero de 1946 quiso volver a renovar su vida monacal trató primero en la Cartuja de Grenoble y finalmente en la Real Cartuja de Miraflores, en Burgos (España). Regresó definitivamente a Costa Rica al finalizar la década de los cuarentas y continuó desplegando su gran actividad con la obra de los ejercicios espirituales para obreros y mujeres católicas, fundó la Liga Espiritual de Profesionales Católicos, emprendiendo con valentía la construcción de la Casa de Ejercicios Espirituales en San Francisco de Goicoechea, cuya primera piedra había colocado y bendecido Mons. Sanabria Martínez en 1951.
Su actividad apostólica fue permanente, fue profesor de Filosofía en la Universidad de Costa Rica, Director de Radio Emaús, que transmitía actos piadosos, catequesis y cultura desde San Isidro de Coronado y siempre fue su orgullo ocupar el cargo de capellán de la Penitenciaria Central, donde visitaba a los reos, y comía con ellos sus propios alimentos, se hacía como ellos para ganarlos a todos.
El 6 de mayo fue anunciada su designación como IV Arzobispo y fue consagrado en la Catedral Metropolitana el 25 de mayo de 1960, tomando posesión de la diócesis el 29 del mismo mes. Gobernó la Arquidiócesis con mano firme y tuvo merito de crear muchas parroquias y recoger el fruto de los seminarios, con una abundante cosecha de sacerdotes.
Entre las obras de apostolado que más brillaron durante su gobierno fueron: la Unión Misional del Clero, el Consejo de Vigilancia de la Predicación, Comisión Nacional de Liturgia, el Movimiento de Juventudes Cristianas, la Obra Arquidiocesana de Seminarios y Vocaciones Sacerdotales, el Instituto Pedagógico de Religión y Catequesis, Sociedad de San Vicente de Paul, Escuela Social Juan XXIII y el fortalecimiento de Radio Fides.
Participó en las cuatro sesiones del concilio Vaticano II. Muy enfermo fue relevado temporalmente de su labor el 20 de marzo de 1978 y se produjo la administración apostólica “sede plena”. El 22 de mayo de 1979 fue dispensado definitivamente de sus obligaciones y se produjo la “sede vacante”. Bajo el título de “antiguo Arzobispo” murió en San José el 23 de julio de 1986. fue sepultado en el presbiterio sur de la Ctedral Metropolitana

Administrador Apostólico Sede Plena: Monseñor Enrique Bolaños Quesada (20 de marzo de 1978 al 22 de mayo de 1979).
Administrador Apostólico Sede Vacante: Monseñor Enrique Bolaños Quesada (23 de mayo de 1979 al 2 de agosto de 1979).

 

 

 

 

Monseñor Carlos Humberto Rordíguez Quirós

 

 

MONS. IGNACIO TREJOS PICADO

MONS. IGNACIO TREJOS PICADO
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José (1968-1974)

Nació en Guadalupe de Cartago el 31 de julio de 1928. Ordenado Presbítero en Roma el 8 de marzo de 1952. Electo Obispo Auxiliar el 13 de enero de 1968, recibió su Consagración Episcopal en San José el 8 de marzo de 1968. Fue pronto promovido al Episcopado de la Diócesis de San Isidro de El General el 21 de diciembre de 1974.

Monseñor Ignacio Trejos Picado

MONS. ENRIQUE BOLAÑOS QUESADA

MONS. ENRIQUE BOLAÑOS QUESADA
Administrador Apostólico Sede Plena de la Arquidiócesis de San José
(1978-1979)

Nació en Heredia el 5 de octubre de 1907. Ordenado Presbítero en San José el 30 de noviembre de 1933. Ejerció la cura de almas en diversas parroquias de la Arquidiócesis y sobre todo se distinguió como Cura Párroco de la Parroquia Nuestra Señora de El Carmen en Cartago.

Recibió la Consagración Episcopal en Alajuela el 25 de marzo de 1963, recibiendo el cargo de Obispo Auxiliar. Al retirarse el Ilmo. Mons. Juan Vicente Solís Fernández, fue nominado Administrador Apostólico de Alajuela y luego Obispo de la circunscripción de Alajuela, el 6 de marzo de 1970.

Sacerdote de gran bondad, generoso, con grandes facultades para ejercer como pastor en las parroquias que tuvieron la dicha de contar con él. Se le vio trabajar siempre en sus cargos en la Iglesia con fe y perseverancia, abriendo sus brazos a todos cuantos pudieran tener una necesidad. Sus virtudes y méritos hacen que siga siendo querida y respetada su memoria.

Murió en Heredia, el 27 de abril de 1992. Fue sepultado en la cripta del Cabildo Metropolitano, bajo la capilla del Sagrario.

 

 

Monseñor Enrique Bolaños Quesada

MONS. ROMAN ARRIETA VILLALOBOS

MONS. ROMAN ARRIETA VILLALOBOS
V Arzobispo de la Arquidiócesis de San José (1979-2002)

Nació en San Antonio de Belén, Heredia, el día 13 de noviembre de 1924. Con energía y espíritu de superación hizo sus estudios académicos secundarios en la ciudad de Heredia y eclesiásticos en el Seminario Conciliar de San José, Costa Rica.
Fue ordenado Presbítero en la Catedral Metropolitana de San José el 18 de diciembre de 1948 por el Ilmo. Mons. Víctor Manuel Sanabria Martínez y enviado por el mismo prelado a realizar estudios eclesiásticos de postgrado en Washington, Estados Unidos. Recibió la consagración episcopal en la Catedral de Alajuela, el 21 de setiembre de 1961, como Primer Obispo de la Diócesis de Tilarán.
Fue nombrado Arzobispo de la Arquidiócesis de San José el 10 de julio de 1979 y tomó posesión de la Sede Arzobispal el 2 de agosto de 1979, fiesta de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles. El Santo Padre Juan Pablo II aceptó su renuncia al cargo de Arzobispo de San José el 13 de julio del 2002, recayéndole en ese momento la función como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de San José, hasta el 18 de octubre del 2002.
Ha pasado su fecundo ministerio apostólico regando a derecha e izquierda la semilla de la simpatía y afecto. Su laboriosidad en la inmensa parroquia de San Carlos en la década de 1960 y sus giras misioneras por toda la provincia de Guanacaste, son testimonio del ideal sacerdotal vivido cada día en el servicio de Cristo.
Por merecerlo, fue participante destacado en el Concilio Vaticano II, en la Comisión Conciliar que reformó el Código de Derecho Canónico y su actividad fue tan copiosa que mereció organizar el viaje de Su Santidad Juan Pablo II a Centroamérica en el año 1983. Es tan copiosa su obra como Sacerdote, Obispo de Tilarán y Arzobispo de San José, que aun los más indiferentes reconocen la bondad innata que vive en el corazón de Mons. Arrieta Villalobos. Su gloriosa obra en favor de las vocaciones ocupó muchas horas de su vida.
Creó el Seminario Menor de Tacares, construyó varios edificios nuevos que hicieron funcional el Seminario Central y le dotó de un magnífico edificio para la Biblioteca y Centro de Documentación; restauró la Catedral Metropolitana y los edificios administrativos de la Curia Metropolitana; tuvo directa participación en la creación de la Universidad Católica y estimuló el desarrollo de la educación católica en Escuelas y Colegios de la Repúblicas.
Es merito suyo haber creado numerosas parroquias, nervio vigoroso de la acción pastoral de la Iglesia y puso en ellas sacerdotes entregados al servicio del pueblo de Dios., asistidos espiritualmente; en lo material, los amparó con un valioso programa de Seguridad Social. Con nobleza enalteció los valores de la Patria y quienes la gobiernan, pero con no menos ímpetu divino combatió la corrupción en todos sus niveles.
Dice con nobleza las cosas, sin adular, con palabras profundas y enérgicas. Comprendió a los pobres, les dio pan a través de la acción parroquial, amparo en albergues para ancianos y, sobre todo, dio amor, medicina y comida a niños, enfermos y desamparados. Murió en su casa de habitación, en San Antonio de Belén, el 7 de marzo del año 2004. fue sepultado en el presbiterio su de la Catedral Metropolitana.

 

 

Monseñor Roman Arrieta Villalobos

 

 

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MONS. ANTONIO TROYO CALDERÓN

MONS. ANTONIO TROYO CALDERÓN
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José (1979-2002)

Nació en Cartago el 18 de octubre de 1923. Ingresó en el Seminario Central de San José en 1941 y fue ordenado sacerdote el 30 de noviembre de 1947.
Durante su ministerio sacerdotal ocupó cargos de cura de almas en la Parroquia de la Santísima Trinidad de Barrio México, La Soledad y Templo Votivo Nacional al Sagrado Corazón de Jesús. También durante este tiempo promovió la atención pastoral de varones privados de libertad en la Penitenciaría Central y el cuidado de las personas menores de edad en el Reformatorio de Varones San Dimas.
Su labor se extendió a los medios de comunicación. Fue cofundador de Radio Fides, director del Mensajero del Clero y un lugar preponderante lo ocupó la educación católica en los colegios y escuelas, sin dejar de lado su actividad en los movimientos apostólicos encargados de atender la familia. Fungió como Presidente del Tribunal Eclesiástico, Director del Instituto Pedagógico de Religión y Presidente del Consejo Interamericano de Educación Católica, Secretario de la Conferencia Episcopal y Delegado de esta ante el Consejo del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Fue elegido obispo titular de Burca y Auxiliar de San José, el 27 de agosto de 1979 y recibió la ordenación episcopal el 21 de setiembre de 1979.
Fue aceptada su renuncia como Obispo Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis de San José, el 13 de julio del año 2002.

 

 

Monseñor Antonio Troyo Calderón

 

MONS. HUGO BARRANTES URENA

MONS. HUGO BARRANTES URENA
VI Arzobispo de la Arquidiócesis de San José

Remad mar adentro

Nació en San José el 21 de abril de 1910; cursó sus estudios primarios en Costa Rica y los secundarios en los Estados Unidos y Canadá, para luego obtener su Bachillerato en Francia. Fue ordenado como presbítero en Roma el 25 de octubre de 1936, donde obtuvo, además, licenciatura en Teología y doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana. Llamado por Dios a la vida monástica, hizo profesión religiosa en la Cartuja De Lucca (Italia) el l de noviembre de 1938, con el nombre de Fray Rafael de la Cruz . Esa Cartuja fue cerrada por lo cual Rodríguez-Quirós perdió su condición de monje según la tradición cartujana que liga los votos religiosos a la casa en que se profesaron. Volvió a Costa Rica por un tiempo y trabajó sobre todo con la obra de los ejercicios espirituales y la Liga Espiritual Obrera y tomó parte del Sínodo que convocó Mons. Sanabria.
En enero de 1946 quiso volver a renovar su vida monacal trató primero en la Cartuja de Grenoble y finalmente en la Real Cartuja de Miraflores, en Burgos (España). Regresó definitivamente a Costa Rica al finalizar la década de los cuarentas y continuó desplegando su gran actividad con la obra de los ejercicios espirituales para obreros y mujeres católicas, fundó la Liga Espiritual de Profesionales Católicos, emprendiendo con valentía la construcción de la Casa de Ejercicios Espirituales en San Francisco de Goicoechea, cuya primera piedra había colocado y bendecido Mons. Sanabria Martínez en 1951.
Su actividad apostólica fue permanente, fue profesor de Filosofía en la Universidad de Costa Rica, Director de Radio Emaús, que transmitía actos piadosos, catequesis y cultura desde San Isidro de Coronado y siempre fue su orgullo ocupar el cargo de capellán de la Penitenciaria Central, donde visitaba a los reos, y comía con ellos sus propios alimentos, se hacía como ellos para ganarlos a todos.
El 6 de mayo fue anunciada su designación como IV Arzobispo y fue consagrado en la Catedral Metropolitana el 25 de mayo de 1960, tomando posesión de la diócesis el 29 del mismo mes. Gobernó la Arquidiócesis con mano firme y tuvo merito de crear muchas parroquias y recoger el fruto de los seminarios, con una abundante cosecha de sacerdotes.
Entre las obras de apostolado que más brillaron durante su gobierno fueron: la Unión Misional del Clero, el Consejo de Vigilancia de la Predicación, Comisión Nacional de Liturgia, el Movimiento de Juventudes Cristianas, la Obra Arquidiocesana de Seminarios y Vocaciones Sacerdotales, el Instituto Pedagógico de Religión y Catequesis, Sociedad de San Vicente de Paul, Escuela Social Juan XXIII y el fortalecimiento de Radio Fides.
Participó en las cuatro sesiones del concilio Vaticano II. Muy enfermo fue relevado temporalmente de su labor el 20 de marzo de 1978 y se produjo la administración apostólica “sede plena”. El 22 de mayo de 1979 fue dispensado definitivamente de sus obligaciones y se produjo la “sede vacante”. Bajo el título de “antiguo Arzobispo” murió en San José el 23 de julio de 1986. fue sepultado en el presbiterio sur de la Ctedral Metropolitana

Administrador Apostólico Sede Plena: Monseñor Enrique Bolaños Quesada (20 de marzo de 1978 al 22 de mayo de 1979).
Administrador Apostólico Sede Vacante: Monseñor Enrique Bolaños Quesada (23 de mayo de 1979 al 2 de agosto de 1979).

 

 

 

 

 

 

 

Monseñor. Hugo Barrantes Ureña

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